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7 Noviembre 2011

LA GRAN TARA BLANCA EN EL BUDISMO TIBETEANO


Carlos Mora Vanegas

"Encontrarás a la Divinidad en el último lugar, que busques, porque una vez que lo encuentres, no seguirás buscando." - Sri Sri Ravi Shankar

Al referirse  ella Wikipedia nos comenta, que ella es la «madre de la liberación» y representa las virtudes del éxito en el trabajo y en las hazañas. Tara es una deidad tántrica cuya práctica es usada por los practicantes de la rama tibetana del vajrayāna para desarrollar ciertas cualidades interiores y comprender lo exterior, lo interior y enseñanzas secretas sobre la compasión y el vacío. Tara no aparece en la rama japonesa del budismo vajrayāna, el Shingon.

Tara es en realidad un nombre genérico para una serie de budas o bodhisattvas de aspecto similar. Éstas pueden ser más correctamente comprendidas como diferentes aspectos de una misma cualidad, del modo en que los bodhisattvas son a menudo considerados como la metáfora de una virtud budista.

Las formas de Tara más ampliamente conocidas son:

  • Tara la Verde, conocida como la Buda de la actividad iluminada y superación de obstáculos, superar obstáculos durante la meditación o en la vida, es la más valorada junto con la Tara Blanca.
  • Tara la Blanca, conocida por la compasión, la larga vida, la sanación y la serenidad; también como Chinta-chakra (rueda que cumple los deseos).
  • Tara la Roja (Kurukula), o aspecto violento, asociado con atraer a todas las cosas buenas
  • Tara la Negra, asociada con el poder
  • Tara la Amarilla, asociada con la riqueza y la prosperidad
  • Tara la Azul o Ekajati, asociada con transmutación de la ira
  • Chintámani Tara, una forma de Tara ampliamente practicada en el nivel alto del Tantra Yoga en la escuela Gelug del budismo tibetano, retratada verde y a menudo fundida con Tara la Verde
  • Khadiravani Tara (Tara del bosque de teca), quien se apareció a Naga Aryuna en la selva Khadiravani del sur de la India y quien es a veces referida como la "Vigésima Segunda Tara"

Sobre ella nos aporta  textualmente además  Wilipedia, que dentro del budismo tibetano Tara es considerada como una buda de compasión y de acción. Es el aspecto femenino de Avalokiteśvara (Chenrezig) y en algunas historias sobre su origen ella habría venido de las lágrimas de aquél. Tara es también conocida como una salvadora, como una divinidad celeste que escucha los lamentos de los seres que experimentan la miseria en el saṃsāra. La figura de Tara proviene del hinduismo, donde la devi Tara, fue una dentro un sinnúmero de figuras de la diosa madre al lado de Sárasvatī, Lakṣmī, Pārvatī, y Śakti. En el siglo VI, durante la era del Imperio Pala, Tara fue adoptada en el panteón budista como una importante bodhisattva.

No es mera coincidencia que fuera introducida pocos siglos después de la aparición del Prajñāpāramitā Sūtra en lo que llegaría a ser el budismo mahāyāna de la India. Parecería que el principio femenino hizo su primera aparición en el budismo como la "madre de la perfecta sabiduría" y más tarde Tara llegó a ser vista como una expresión de la sabiduría de la perfecta compasión. Sin embargo, en ocasiones Tara es también conocida como la "madre de los budas", lo cual normalmente se refiere a la sabiduría iluminada de los budas, luego al aproximarse a las divinidades budistas, se debe aprender a no imponer márgenes totalmente estricto acerca de lo que una deidad cubre, como opuesta a otra deidad.

Todas ellas pueden ser vistas como expresiones del juego de las energías de forma manifestada danzando fuera de la vasta vacuidad. Sea como sea, Tara comenzó a ser asociada con las cualidades maternas de compasión y la misericordia. Indudablemente para la gente común que era budista en la India de ese tiempo, Tara era una deidad más próxima. Los ojos de una divinidad que representa la sabiduría como vacío es una cosa concreta para contemplar. Quizá sea más fácil alabar a una diosa cuyos ojos miran hacia afuera con compasión infinita y que tiene una dulce sonrisa. Tara entonces se volvió muy popular como objeto de veneración y llegó a ser integrada en la práctica del tantra alrededor el siglo VII. Con el movimiento e influencia del indo-budismo al Tíbet, la veneración y prácticas de Tara se incorporaron al budismo tibetano. Independientemente de si se la clasifica como deidad, buda o bodhisattva, Tara se mantiene muy popular en el Tíbet y Mongolia.

Otra razón para su popularidad fue que Tara se convirtiera en una divinidad budista que podía ser invocada directamente por los laicos, sin necesidad o intervención de un lama o monje.

Así, como Tara fue aceptada dentro del los rangos de los bodhisattvas budistas, ella llegó a ser popular tanto para la gente común, como una a la cual invocar en la vida cotidiana; como para los monjes, como una entrada a la comprensión de la la compasión y la misericordia como parte del camino de evolución personal dentro del budismo.

Nos agrega además fuente señalada, que Tara también encarna muchas de las cualidades del principio femenino. Por ello se la conoce como la Madre de la Misericordia y la Compasión. Ella es la fuente, el aspecto femenino del universo, lo cual da nacimiento a la cordialidad, la compasión y alivio del mal karma que es experimentado por los seres comunes durante su existencia cíclica.

Engendra, nutre, sonríe a la vitalidad de la creación, y tiene empatía por todos los seres como una madre lo hace por sus hijos. Como Tara la Verde ofrece socorro y protección de todas las circunstancias desafortunadas que se pueden encontrar en el mundo samsárico. Como Tara la Blanca expresa la compasión maternal y ofrece sanación a los seres que están heridos o dañados, sea física o psicológicamente. Como Tara la Roja enseña la conciencia que discrimina acerca de los fenómenos creados y cómo transformar el deseo crudo en compasión y amor. Como Tara la Azul (Ekajati) llega a ser una protectora en el linaje Nyingma, que expresa una energía femenina feroz e iracunda, cuya invocación destruye todos los obstáculos dhármicos y engendra buena suerte y promueve el despertar espiritual.

Se nos hace énfasis en señalar, que  Tara como divinidad tántrica del yoga puede ser rastreada hasta el período de Padmasambhava. Hubo una práctica de Tara la Roja que fue dada por Padmasambhava a Yeshe Tsogyal. Él le pidió a ella que lo ocultara como tesoro. No fue hasta este siglo que un gran lama nyingma, Apong Tertön lo redescubrió. Este lama se reencarnó como Su Santidad Sakya Trizin, actual líder de la secta Sakyapa. Un monje que había conocido a Apong Tertön logró retransmitirlo a Su Santidad Sakya Trizin, y el mismo monje también se lo dio a Chagdud Tulku Rinpoché, quien lo difundió a sus discípulos occidentales.

http://www.sondepaz.com concretamente nos comenta que   Tara fue una mujer que vivió hace mucho tiempo en India. Era una princesa que quería practicar budismo. Así que fue al monasterio y les pidió que le dejarán practicar el budismo Pero los monjes le dijeron que no, que se fuera a casa, que tuviera hijos, cocinara, y planchara. Los monjes le dijeron: lo sentimos, sólo los hombres pueden iluminarse. Vuelve en tu próxima vida. Entonces ella se enfadó y pataleó y dijo: en la absoluta verdad no hay hombre ni mujer, por ello todo el mundo puede iluminarse, y para probarlo yo voy a iluminarme. Entonces ella volvió a su palacio, estuvo meditando durante doce años y al finalizar este tiempo se iluminó, ella se convirtió en un Buda. Entonces volvió al monasterio y dijo: ¡ajá!, bueno, esto es una broma, os lo cuento de forma informal, no pasó exactamente así, no volvió a darles en las narices. Pero los monjes entonces le pidieron por favor que les guiara a la iluminación. Entonces se hizo muy popular entre los budistas. Tara tiene una energía especial para superar el miedo. Eso es muy bueno, porque todos tenemos muchos miedos y mucho estrés. Quizás por eso es tan popular. Hay muchos tipos de Tara. Tara no es como Dios o la Virgen, es algo que está dentro de nosotros. Por ello lo que hacemos es tratar de desarrollar la energía de Tara dentro de nosotros. Podemos imaginarnos a Tara como se la representa en las tankas o en las esculturas, pero Tara no es algo que está fuera de nosotros, la tenemos que buscar dentro de nosotros. Esta imagen que vemos de Tara en esta tanka es como un espejo que refleja lo que tenemos dentro.
Todos nosotros si purificamos nuestro ser podemos convertirnos en Tara, no importa si somos hombres o mujeres, todos podemos ser Tara.
Esta forma particular de Tara, Tara Blanca, es para la larga vida, para generar méritos o energía positiva y para obtener sabiduría.
Esta practica es muy adecuada ya que estamos muy cansados, tenemos muchas cosas que hacer y la practica de Tara Blanca da mucha energía. Por lo general tratamos de tener energía a través de cosas como el tabaco, el café, el alcohol, o otras cosas, pero éstas en realidad son perjudiciales, así que Tara Blanca resulta más adecuada, nos hace más jóvenes, más fuertes, más saludables, más pacíficos, más felices. Entonces es más sabio elegir este medio de obtener energía.
Esta sadana o practica que hacéis en el centro la hizo el Guru de Lama Gangchen: Trisang Rimpoché.

Docente universitario

*Fuentes debidamente señaladas.

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